- Introducción
- Budapest en números
- Una Ojeada al Pasado
- Pest
- Buda
- El Rio
- Baños Termales
- Cultura
- La Música Clásica
- Alojamiento
- La Cocina
- La Gente
- Los Jovenes

 

En las orillas del río se despliegan los tesoros del Patrimonio de la Humanidad. En lo alto de la colina se erige el antiguo palacio real y la ciudad civil medieval de Buda, agradable y acogedora como una pequeña villa. En frente, en la llanura, se extiende Pest, la ciudad de la libertad y del impulso, con sus oficinas, casas suntuosas y locales mundanos.

Pest es el presente, aquí es donde uno intenta realizar sus sueños, donde nacen los chistes de Pest, aquí viene la gente deseosa de triunfar. Se encuentran en Pest la mayoría de los teatros, cines y clubs, muchos restaurantes, cafeterías y tiendas deslumbrantes. En la orilla danubiana de Pest se halla uno de los símbolos de la ciudad, el Parlamento, como si estuviera contemplando la historia, evocada por la otra orilla. El aspecto de las orillas del Danubio fue en gran parte configurado a finales del siglo pasado, época en que Budapest era una de las ciudades más atractivas y de desarrollo más dinámico de Europa.

Ahora, en el nuevo milenio, ha recobrado la libertad y ha vuelto a ser el escenario de las grandes posibilidades, M impulso y de un vertiginoso cambio. La combinación de pasado y presente, fuerza y encanto, las señales constantes M cambio dan el carácter arrebatador e incomparable de¡ Budapest de hoy, carácter que cautiva el corazón de los visitantes y se les queda grabado en la memoria.

BUDAPEST EN NUMEROS

La superficie de Budapest es de 525 km cuadrados
El Danubio - el mayor río de Europa Central - lo atraviesa más o menos de norte a sur, separando la llanura y las colinas, Pest y Buda. Dos tercios de la ciudad ocupan la orilla izquierda del río, es decir, Pest; un tercio la orilla derecha, Buda.
Budapest, con sus 2 millones de habitantes, es la capital de Hungría, país de lo millones de habitantes. Se concentran en la capital la política, la economía, la cultura, el espíritu y la gracia. Desde el punto de vista administrativo la ciudad se divide en 23 distritos (indicados con números romanos en las direcciones). Las principales vías de circulación son las rondas; las calles salen de éstas de forma radial.

La ciudad produce más de un tercio del producto nacional bruto húngaro, y resulta atractiva para los inversores: la mitad de las inversiones de la región se centra en Budapest. A pesar de ello no es un desagradable centro industrial ni una ciudad comercial impersonal. Es la ciudad de las iniciativas y de la creatividad.

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UNA OJEADA AL PASADO

La historia comenzó en la orilla de Buda, cuando los celtas se asentaron en el monte Gellért de hoy. Siguieron los romanos en el siglo I. Su imperio se extendía hasta el Danubio, y su ciudad, Aquincum - sede de la provincia de Panonia - tenía una población de treinta mil habitantes. Los romanos construyeron calzadas, anfiteatros, bastiones, fortalezas, cuyas ruinas constituyen hoy un atractivo del barrio de óbuda.

Para los húngaros, establecidos en el territorio en los siglos IX-X, el Danubio ya no sería sólo una frontera sino el centro de su dominio. Al instalarse escogieron la llanura, el territorio de¡ actual Centro de Pest. La invasión de los tártaros del siglo XIII demostró que en la llanura era imposible la defensa. Por ello, el rey Béla IV mandó que las ciudades fueran fortificadas con murallas de piedra e hizo construir su propio castillo en el monte de Buda. Así, en lo sucesivo habría dos ciudades en la Edad Media: la famosa Buda, con su suntuoso palacio y su rica ciudad burguesa, y en la otra orilla Pest, la ciudad de los comerciantes.
En el siglo XIV el desarrollo de la ciudad fue interrumpido, mejor dicho, tomó otro rumbo. Durante el siglo y medio de dominio turco, se construyen pocos edificios y se destruyen muchos. En el siglo XIX, época de los grandes cambios, se creó una ciudad casi nueva. El centro de la metrópolis volvió a establecerse en la llanura, en Pest.

En 1873 Buda y Pest fueron oficialmente unidos a la tercera ciudad, óbuda, naciendo así Budapest. La ciudad fue enriquecida con oficinas, avenidas, alcantarillado, alumbrado público, ferrocarril de caballo, tren subterráneo, parques y puentes; con lo cual a finales de siglo Budapest ya pudo ostentar con razón el calificativo de "la reina del Danubio". La parte de Pest, de desarrollo dinámico, se convirtió en el centro administrativo, político, comercial y cultural; mientras que en Buda se embelleció el castillo, dotando a esta parte de la ciudad de un agradable ambiente histórico.

La Segunda Guerra Mundial devastó la ciudad por lo menos tanto como los turcos, y aunque comenzó pronto la reconstrucción, aún se pueden descubrir en algún que otro lugar huellas de la guerra.

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PEST

Se hallan en Pest los centros comerciales, los bancos, el Parlamento, los ministerios, los teatros, los cines y hasta el Gran Circo de la capital.
El actual corazón de la ciudad, la Plaza Vorosmarty, se encontraba antaño un poco al norte de la muralla medieval. Se puede ver todavía hoy restos de esta muralla de 4 metros de alto: así por ejemplo en la esquina de la calle Veres Pálné con la calle Bástya o en el interior del restaurante Korona Passage. La muralla empezaba junto al Danubio, en la Plaza Vigadó, continuaba aproximadamente en el trazado de los actuales bulevares Károly y Múzeum, dando una vuelta en la Plaza Kálvin para desembocar en el Danubio mas o menos en la altura del Puente de la Libertad. Este trozo de casi 6 kilómetros cuadrados se divide en dos partes muy diferentes. Las dos tienen como calle principal la famosa Váci utca, pero mientras en la parte norte se encuentran las boutiques más caras y más elegantes de la ciudad, la parte sur está todavía muy atrasada en este sentido.

Al norte de la Plaza Vórdsmarty, igualmente en la orilla del Danubio, se extiende la City, en el sentido londinense de la palabra. Allí está el enorme edificio del Parlamento, pensado en su época para un país mucho más grande que el acutal (una de sus salas no se utiliza porque el actual Parlamento es de una sola cámara). También se encuentran allí el Banco Nacional de Hungría y otros bancos, así como la mayor iglesia del paísla Basílica de San Esteban que tiene cabida para 8.500 personas. Se conserva en esta basílica la Santa Diestra, la pretendida mano derecha de San Esteban, rey de Hungría que recibió del papa Silvestre II en el año 1000 la corona regía y evangelizó al pueblo magiar.
Uno de los encantos de Pest lo constituye la avenida más hermosa y de estilo más homogéneo de toda Hungría, la de Andrássy que parte de la Basílica de San Esteban y conduce hasta la Plaza de los Héroes en el Parque Municipal. Allí los turistas pueden disfrutar de museos y restaurantes de primera categoría.

Tiene especial interés el llamado Castillo de Vajdahunyad que constituye un museo arquitectónico al aire libre. Fue construido en ocasión de la exposición del mileneo en 1896, originalmente de madera y de tela con el objetivo de presentar en un conjunto los estilos arquitectónicos de las diferentes épocas de la historia húngara. Unos lo calificaron de cursi, a otros les gustó tanto que lo volvieron a construir con dinero recolectado de materias duraderas: de piedra y de mortero. Así que el antiguo cursi se convirtió en valioso monumento. En efecto hace mucha ilusión de noche cuando está iluminado. Junto al castillo se encuentra un estanque que durante el verano se utiliza para remar y en invierno para patinar. Tal vez sea la pista de patinaje más romántica del mundo.

Pest es una ciudad abierta. Se puede entrar tranquilamente casi en todas partes, las puertas de las casas no están cerradas, nadie pregunta a dónde vamos.

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BUDA

Al oír el nombre de Buda, uno piensa en los árboles, las colinas y los caros alquileres. Sin embargo, en sentido geofráfico, también pertenece a Buda el monte de la Fortaleza y, a su pie, el romántico barrio de Víziváros con sus tortuosas calles enguijarradas. Y también forma parte de Buda el barrio XI, completamente llano y esparcido por plantas industriales.

Mirando desde la parte de Pest, Buda ora se pierde en la lejanía, ora parece estar al alcance de la mano - en función de la niebla, de la humedad del aire en verano o del viento que llega antes de la tormenta. Mirando hacia Buda desde las calles de Pest que desembocan en el Danubio, se tiene unas vistas estupendas. Los únicos miradores de Pest lo constituyen la terraza del techo del Hotel InterContinental y el antiguo depósito de agua hoy fuera de servicio en la Isla Margarita.En lo alto del depósito de agua funciona durante el verano una galería de arte. El desventaja es que no hay ascensor. Buda, en cambio, no es absoluto una ciudad abierta. Van cerrando cada vez más hasta las puertas de las viejas casas de vecinos y ni hablar de los chalets de los ricos donde hay de todo: perros,cámara de video e incluso guardias armados.

La Isla Margarita, tal un Central Park en Budapest, pertenece administrativamente a Pest, pero constituye un mundo aparte con su piscina de natación deportiva, con el pequeño zoológico y el Hotel Thermal. Budapest nació en 1873 de la unión de tres ciudades: Buda, Pest y la pequeña villa al norte, óbuda. En su lugar se extendía en la época de los romanos la ciudad guardafronteras de Aquincum. Es que el Danubio constituyó durante varios siglos la frontera este del Imperio Romano. Hay muchos vestigios interesantes de esta época que en un punto privilegiado se encuentra con la contemporánea: al construir el puente de la autopista M1 se descubrieron los restos de los grandes baños romanos. Miles de habitantes de ese barrio al ir a su lugar etrabajo y al regresar pasan por encima de las ruinas de una ciudad romana.

De los centros de las tres ciudades sólo queda uno: el de Buda, en el Barrio de la Fortaleza. El Monte de la Fortaleza se eleva a 50-60 metros sobre el nivel del Danubio y se extiende en dirección Norte-Sur en un largo de 1.500 metros. Se lo suele comparar a una enorme galera de piedra.
En su parte norte se extiende la ciudad cívica y en el sur, el Palacio Real: son dos partes bien diferentes. Es un lugar encantador, otro mundo que la ciudad que se ajetrea en Pest.
Según algunos es aquí, en el Barrio de la Fortaleza donde reside el auténtico espíritu de Budapest. Este barrio se destruyó casi por completo al final de la II Guerra Mundial (en el sitio que fue el treinta y primero de su historia). Fue entonces cuando se descubrieron bajo los revoques del siglo XVIII de las casas las fachadas y ventanas originales de la Edad Media.

El Palacio Real fue reconstruido por completo después de la II Guerra y actualmente alberga grandes museos. Se puede disfrutar durante horas de exposiciones de pintura histórica,:admirando las grandes figuras de la historia húngara, Hermosas señoras de ojos tristes por las muchas tragedias que debieron sobrevivir. En los edificios del Palacio Realse instaló la Galería Nacional, el Museo de Historia de Budapest, el Museo de Historia Contemporánea y la Colección Ludwig. También es aquí donde se pueden ver los restos del palacio real renacentista que fue destruido no por los turcos que lo conquistaron en 1541 por medio de un ardid, sino que por las tropas cristianas al reconquistarlo en 1686.

Budapest les reserva a sus huéspedes sorpresas y vivencias inauditas. Tal es por ejemplo, el pequeño Museo de Correos bajo el no. 3 de la avenida Andrássy. En las siete habitaciones de un antiguo piso de la alta burguesía, conservado en su forma original del año 1882, unas señoras ya viejecitas enseñan a los interesados, como si fueran reliquias de familia, antiguos teléfonos y telégrafos. Si uno quiere descubrir el más hermoso panorama de Budapest, tiene que subir a la Colina de la Fortaleza y pararse ante la balaustrada del Bastión de los Pescadores, cerca del Hotel Hilton. Desde allí se tendrá una amplia vista que abarca gran parte de la ciudad y permite adivinar su atmósfera y su gracia.

Después de haberse empapado de la vista pintoresca del Danubio, de las torres de encaje del edificio del Parlamento y, un poco más lejos, de la isla Margarita, vuelva su mirada a la derecha, y verá detrás del Puente de las Cadenas la hilera de hoteles modernos en la orilla del Danubio. Con razón forma parte esta "imagen" del patrimonio cultural de la umanidad. La Fortaleza de Buda es como un museo al aire libre en el corazón mismo de la capital. Sus casas, que en la mayoría de los casos son monumentos protegidos, ocultan en sus patios o bajo las fachadas barrocas vestigios y restos arquitectónicos de casi todas las épocas de la historia húngara. La iglesia de Matías de 700 años fue el escenario de la coronación de varios reyes de Hungría.

Cuando en el siglo pasado, el gran narrador danés Andersen, visitó Hungría y se paseó en la orilla de Pest del Danubio, al observar la orilla de Buda notó lo siguiente: ¡Vaya vista! Es imposible pintarla con palabras.

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