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La nobleza húngara y la dinastía de los Habsburgo : 1686-1790 Las luchas al principio
eran alentadoras. En 1707 se declaró el destronamiento de los Habsburgo. Ferenc
Rákoczi 11 fue elegido príncipe rector. Los "kuruc" de Rákoczi resistieron
hasta 1711, cuando en la paz de Szatrnár, el conde Sándor Karolyi llegó a
un compromiso con la Corte de Viena. Gran parte de la constitución de los
Estados húngaros, que se había formado a fines de la Edad Media y desde entonces
funcionaba sin impedimentos la dejaron intacta y los terrateniente húngaros
pudieron mantener sus privilegios y posesiones. Este compromiso puso fin a
las luchas armadas. El siglo XVIII trajo para Hungría un enorme crecimiento económico y demográfico. Se inició el desarrollo de las tecnologías agrícolas, el trabajo se organizó a base de las tierras en propiedad de los terratenientes (mayorazgos) que dieron muy buenos resultados. Para reemplazar la población que había disminuido en tiempos de los turcos, favoreció, por una parte, la llegada espontánea de pueblos de los Balcanes (más bien rumanos, ya no tanto serbios) y por otra parte se empezó a traer, en forma organizada colonos, principalmente alemanes, del Imperio. En las provincias del Transdanubio y del sur del país se forma entonces una fuerte población sueva "danubiana". Para fines del siglo la Población había alcanzado los 8 millones, bero la proporción de los húngaros siguió disminuyendo, ya sólo llegaba a un 40%. En algunos territorios, por ejemplo en Transilvania, la etnia húngara pasó definitivamente a ser minoría. Las forzosas medidas que hubo que tomar a lo largo de las guerras llevaron a conflictos entre la reina y la nobleza húngara, a pesar de la buena voluntad expuesta por ambas partes. María Teresa reaccionó a estas tensiones de acuerdo al espíritu de la época: a partir de 1760 empezó a introducir gradualmente el sistema del despotismo ilustrado. Pero, no se centró tanto en los derechos políticos de la nobleza, como más bien en los cambios de la estructura de la sociedad. Los aspectos negativos del régimen de servidumbre empezaron a aparecer entonces, principalmente por el empleo ilimitado de las labores serviles, lo que condujo a la disminución de la intensidad del trabajo. En 1767, la reina reguló en un decreto las cargas "feudatarias". Intentó desarrollar la educación pública.Si embargo, la introducción verdadera M despotismo ilustrado se produjo durante el reinado de su hijo y sucesor José II (1780-1790), quien abolió la antigua constitución de la nobleza húngara e incluso cambió el tradicional sistema administrativo. Disolvió las órdenes religiosas, pilar del antiguo Estado e introdujo el alemán como idioma oficial de todo el imperio. Pero no hizo cambios en la estructura fundamental de la sociedad. Los intentos de modernización, naturalmente, chocaron con los intereses de la antigua nobleza, que vio en peligro sus derechos ancestrales y sus intereses cotidianos. Su pugna frente al emperador, quien a consecuencia de la Revolución Francesa se sintió inseguro, tuvo resultados positivos: en su lecho de muerte el emperador revocó todas sus medidas de " modernización", a excepción del decreto, relacionado con los siervos. Con la muerte de José II termino ese periodo histórico, cuando el emperador y la nobleza, a costa de pequeños y grandes compromisos, pudieron dirigir conjuntamente a Hungría. La dinastía imperial abandona sus esfuerzos de modernización y se preocupa tan sólo de consolidar su estremecida situación. Los Estados Generales húngaros en ésta nueva forma de absolutismo ve (con razón) en peligro sus derechos y libertades, pero la lucha contra esto la unieron a la defensa de sus privilegios feudales existentes en el medioevo.
Hungría a lo largo de su historia y hasta el último tercio del siglo XIX fue un país agrícola. El 90% de la población vivía de la agricultura y en el campo. A pesar de esta circunstancia, se inició la lenta modernización de la sociedad y justamente dentro del sector agrícola. Tras las guerras napoleónicas se empezaron las exportaciones de productos agrícolas y el sector buscó nuevas estructuras de producción. Debemos señalar que en Hungría fue la nobleza la que empezó a divulgar las ideas liberales de economía de mercado y de Estado constitucional. Debido a que la capa de la nobleza era numerosa 5 o 6% de la población total contaba con derechos políticos y posiciones de poder importantes. A raíz de la difusión del liberalismo, en la cámara baja de la Asamblea Nacional surgió un movimiento político opositor-liberal que contaba con mayoría. La verdadera irrupción del liberalismo aristocrático húngaro se produjo en los años 1820-1830. El primer gran representante de esta línea política fue el conde István Széchenyi, descendiente de una familia aristocrática rica y poderosa. Széchenyi expuso su programa de reconversión de Hungría a la manera inglesa, por medio de libros y folletos. Fue una de las figuras dirigentes de la vida parlamentaria, fundó varias asociaciones, en 1825 fundó la Academia de Ciencias de Hungría, llevó a cabo varias iniciativas prácticas: fomentó la construcción de redes ferroviarias, la regulación de los ríos Danubio y Tisza. Ya sus contemporáneos le llamaron merecidamente el ",húngaro sobresaliente". El liberalismo húngaro fue desarrollado, partiendo de la base ideológica, en un movimiento masivo, gracias a la labor del barón, descendiente de una notable familia aristócrata de Transilvania, MiMás Wesselényi, contemporáneo del antes mencionado conde Széchenyi. Wesselényi reconoció que la constitucionalidad moderna no se puede establecer con persuasión apacible ni acciones ejemplares. Agitaba entre la nobleza de provincia, fundó movimientos de protesta, organizó acciones para influir sobre los delegados a la Asamblea Nacional, elaboró programas concretos y creó un club-partido de la Asamblea Nacional. La labor de organización
para convertir en un partido a la oposición liberal fue cumplida por Lajos
Kossuth. El publicó un periódico manuscrito sobre las sesiones de la Asamblea
Nacional, luego, a partir de 1841 como redactor del diario Pesti Hírlap (Gaceta
de Pest), fue el primero en crear la prensa política moderna en el imperio
Habsburgo. Reconoció y recalcó que si no se realiza la liberación inmediata
de los siervos, se puede producir un estallido social. La oleada de revoluciones
europeas de 1848 ofrecieron una posibilidad única para la puesta en práctica,
inmediata legal, de los esfuerzos reformadores. En abril de 1848, la Asamblea
Nacional de los Estados húngaros, que casualmente sesionaba junta desde fines
de 1847, logró el objetivo de modernizar Hungría, con lo que se ha llamado,
"revolución legal", es decir con leyes ratificadas por el rey. Sin embargo, los Habsburgos
y los círculos militares de la corte no quisieron aceptar la pérdida del poder
feudal centralizado en Viena. Movilizando a su partidario fervoroso, el ban
croata Jellachich, en septiembre de 1848 iniciaron un ataque militar contra
Hungría. Traspasando los marcos legales, hicieron abdicar al gobierno de Batthány.
La Asamblea Nacional húngara, aludiendo a sus derechos constitucionales, se
opuso, y entregó el poder ejecutivo a la Comisión de Defensa Nacional (su
presidente era Lajos Kossuth). El ataque fue rechazado.
Tras las crisis y derrotas
bélicas el poder Habsburgo se vio obligado finalmente a hacer concesiones.
En los años 1860 trató de llegar a acuerdos con los tan odiados "rebeldes"
húngaros. Los liberales hungaros, con Ferenc Deák al frente, lograron que
gran parte de los resultados de 1848 nuevamente entraran en vigencia, tuvieron
que hacer concesiones tan sólo en el tema de la autonomía nacional. El período del "compromiso"
trajo consigo un despegue económico importante. La agricultura empezó a desarrollarse,
lo que permitió el crecimiento de las exportaciones. Se inició la revolución
industrial. Budapest se desarrolló en una gran ciudad con más de un millón
de habitantes, surgieron las fábricas, se instaló la infraestructura moderna.
En 1896, a la hora de festejar el milenario de la conquista del suelo patrio
húngaro, el país estaba orgulloso por los logros alcanzados. Pero, la Hungría
que pasaba al siglo XX. daba señales de creciente crisis en vez de estabilidad
política. Hubiera sido imposible alcanzar su objetivo, si no es por la total derrota bélica del imperio Habsburgo, ocurrida en 1918. En 1918 no había fuerza interna que hubiera podido mantener unificado el imperio, ya que los círculos del poder, tanto en Viena como en Budapest, perdieron su apoyo, el ejército estaba agotado y desintegrado. Asimismo, el imperio había perdido todo apoyo exterior. Alemania fue derrotada, Rusia a la cual, según muchos, la monarquía del Danubio hubiera debido servirle de contrapeso tras sus derrotas en la guerra, se sumergió por varios años en el caos de una guerra civil. Debido a los intereses coincidentes de las grandes potencias y de las minorías nacionales que vivían dentro y alrededor de la monarquía, se dividió tanto el imperio Habsburgo, como la Hungría histórica. El tratado de paz de Trianon, suscrito el año 1920, sancionó la desmembración ya ejecutada del país: Hungría perdió tres cuartas partes de su territorio y dos terceras partes de su población. La nueva Hungría reducida, prácticamente se convirtió en un estado-nación homogéneo, mientras que más de tres millones de húngaros quedaron fuera de las fronteras de su patria, convertidos en minorías.
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